lunes 10 de enero de 2011

HAITÍ, 365 DÍAS DESPUÉS...

Barrio de la ciudad de Jacmel (sudeste de Haití), un día después del terremoto
“La comunicación con vosotros no es fácil, pero os informamos de que estamos bien los dos, física y mentalmente. En el momento en que os escribimos [13 de enero a las 22:48, hora española] quedan réplicas bastante frecuentes y tenemos que evitar estar en edificios ya dañados por el primer choque. La casa oficina parece casi la Torre de Pisa.

Sabemos que Puerto Príncipe está casi totalmente destruido. Jacmel ha sufrido muchos daños también, sobre todo los bajos de la ciudad. Nos hemos enfrentado a escenas muy duras (incluido cadáveres). No sabemos cuántas víctimas hay pero seguramente muchísimas. Muchas casas están derrumbadas y queda gente abajo. Sólo  en una de las escuelas han muerto 35 personas. Se calcula que 500 casas han sido totalmente destruidas. Se teme que la ayuda internacional se olvide de Jacmel. Es por eso que tenemos que actuar ahora en esta ciudad. De todas maneras nosotros dos intentaremos llamaros y trasmitiros más información por teléfono cuando sea posible.” 

De esta forma tan escueta y dramática se comunicaban con sus directivos Hernán Badenas y Alexander Kuenzer, dos cooperantes de la Asamblea de Cooperación por la Paz, desplazados hacía año y medio a Haití por su organización, el día después del terremoto. Sus ojos iban a tener que acostumbrarse al horror durante las siguientes semanas: más de 300.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar. Desde entonces ha pasado ya un año, durante el que, además del terremoto del 12 de enero de 2010, Haití ha sufrido la violencia del huracán Tomas, las tensiones electorales, y la ira extrema del cólera.

Para conocer de primera mano qué ocurrió durante y después del terremoto, cómo está Haití ahora, y qué esperan los haitianos del futuro, os ofrecemos una entrevista que Hernán Badenas nos ha concedido en exclusiva. Hernán nació en Valencia, tiene 28 años, y es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Ginebra. Desde que acabó sus estudios ha vinculado su vida laboral con el trabajo para ONGs: Organización Mundial contra la Tortura, ADRA y, desde 2008, Asamblea de Cooperación para la Paz (www.acpp.com). Ahí va la entrevista:
Hernán descargando ayuda humanitaria
 
¿Qué estabas haciendo cuando ocurrió el terremoto?
Estaba trabajando en nuestra oficina en Jacmel, en el Sureste de Haití.
¿Qué sentiste?
¡Se siente uno muy impotente!
¿Cómo describes las consecuencias de aquella catástrofe?
Es increíble cómo en unos pocos segundos se puede llegar a tal nivel de destrucción.
¿Cómo fueron los primeros días después del terremoto?
Fueron duros. Hay muchas imágenes que intento borrar de mi mente.
Sé que estabas a punto de volver a España. ¿Qué te empujó a quedarte?
No podía irme y abandonar a mis amigos.
Habéis recibido mucha ayuda internacional de emergencia durante las primeras semanas. ¿Crees que se ha administrado bien?
Te puedo hablar del Sureste, que es la región que yo conozco (Jacmel y alrededores). Creo que con la ayuda de primera emergencia (distribución de insumos de primera necesidad) se llegó a una coordinación entre los actores locales e internacionales muy eficiente. En lo que se refiere a la segunda etapa (reconstrucción e infraestructuras) me parece que la ayuda ha sido deficiente, sobre todo por falta de coordinación. De repente, han primado los intereses individuales y políticos ante los intereses generales.
Derrumbe en Jacmel
¿Crees que la cooperación internacional se maneja bien? ¿Es suficiente?
Creo que la cooperación internacional tiene un margen de actuación bastante limitado. Lo que necesitamos es que los países del primer mundo cambien su política hacia los países del tercer mundo.
¿Qué esperaba Haití de occidente después del terremoto? ¿Se han cubierto sus expectativas?
Haití no esperaba mucho de occidente, o sea que creo que no ha sido decepcionada. La población haitiana está sobre todo decepcionada de sus dirigentes.
¿Ha habido continuidad en las ayudas?
Sí, pero no ha sido coordinada como se debía, por varios motivos, a menudo políticos. 
Veo que no te importa hablar de política, así que tú te lo has buscado: ¿Qué opinión te merecen las ultimas elecciones en el país?
Aún no me puedo creer que se pueda llegar a este nivel de corrupción, sobre todo ante la presencia y el silencio de la comunidad internacional en el país.
Vale. Pasemos a asuntos menos turbios. Cuéntanos cómo ha reaccionado la gente de allí, después del terremoto…
No sabría por dónde empezar. Los haitianos me han impresionado por su gran dignidad ante el drama.
¿Cómo están las cosas por allí ahora?
La situación no ha mejorado desde el terremoto. Hasta ha empeorado, por culpa del paso del huracán Tomas, de las tensiones electorales y del brote de cólera.
El maldito cólera… ¿Cómo se está viviendo en Haití este brote brutal?
El brote de cólera se está expandiendo por todo el país. Varias ONG, como la nuestra en colaboración con CROSE – una ONG local – estamos dando una respuesta de prevención en las localidades más pobres y por lo tanto más vulnerables.
¿Y a partir de ahora qué…?
Jacmel, después del terremoto
Eso mismo me pregunto yo. En lo que se refiere a nuestra organización, intentar seguir dando una respuesta al brote de cólera, continuar con nuestros proyectos de desarrollo rural, y trabajar en áreas de prevención de SIDA. Pero he de confesar que la corrupción política actual impide que la situación se mejore.
Después del tsunami en Indonesia, algunos países fueron acusados de utilizar sus ayudas de cooperación para construir carreteras que beneficiaban a sus propios intereses turísticos (accesos a hoteles de 5 estrellas, etc…). ¿Ha ocurrido algo parecido en Haití? 
Como después de un año aún no se ha hecho gran cosa en reconstrucción e infraestructuras, ¡no ha ocurrido algo parecido en Haití! 
De acuerdo. Pero… ¿crees que occidente aprovecha las catástrofes en el tercer mundo para hacer negocio?
Hay empresas extranjeras que se han lucrado.
¿Qué piensas del “affaire” Monsanto? (para información sobre este asunto, ver http://www.redescristianas.net/2010/08/27/haiti-campesinos-denuncian-planes-de-monsanto-para-influir-en-la-politica-agricola)
¡Un escándalo!
Hernan esperando ayuda humanitaria
Por cierto: ahora que hablamos de Monte Santo (Mon-Santo)… ¿viste a Dios por allí?
Ante tanta desgracia, sorprendentemente, vi mucho amor.
¿Crees que el cristianismo está a la altura de lo que se espera de él en catástrofes como ésta?
En el caso de Haití, he visto y oído tantas cosas, que no lo sé…
Te veo un poco decepcionado en esta última respuesta. ¿Has notado un descenso de la sensibilidad occidental hacia Haití?
Sí.
Un vistazo al retrovisor: ¿Qué es lo peor, para ti, de 2010? ¿Y lo mejor?
Lo peor fue enfrentarse a la muerte de esta manera tan cruel. Y lo mejor, la gente tan maravillosa y comprometida que he llegado a conocer.
Y ahora, un vistazo hacia delante: pide un deseo para 2011…
¡Que no nos olvidemos de Haití!
¿Y una petición a nuestros lectores…?
Lo mismo...

5 comentarios:

  1. Me quedo con las dos últimas respuestas.
    En esta aldea global en la que nos hemos convertido, cada nueva noticia 'mata' a la anterior y no nos tomamos la molestia de detenernos a seguir atendiendo un hecho que ha dejado de ser portada de telediario.
    Nos hemos vuelto insensibles a la tragedia humana, sólo logran conmovernos cinco segundos, tras los que continuamos con nuestra vida intentando olvidar esa imagen prendida en la retina.
    Enhorabuena a Hernán por su trabajo, y también a JR por hacer ambos esta llamada a no olvidar.

    P.D.: Yo tampoco me olvido, sólo estoy en 'modo invisible'.

    Estefanía

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  2. Más de un millón de haitianos continúan siendo indigentes un año después del devastador terremoto que asoló al país y causó la muerte a 222,000 personas, advirtió hoy la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).

    A pesar de la mayor operación de ayuda internacional jamás organizada, MSF aseguró que "los haitianos continúan soportando unas condiciones de vida lamentables" desde el seísmo del 12 de enero de 2010.

    Marie-Pierre Allie, cabeza de MSF en Francia, dijo a los periodistas por teléfono que la epidemia del cólera que afecta al país está complicando los esfuerzos por ayudar a los haitianos. Se estima que la enfermedad ha matado hasta la fecha a unas 3.600 personas.

    El jefe de asistencia médica de MSF en Haití, Stefano Zannini, aseguró que las condiciones continúan siendo difíciles en el país más pobre de América, y que "muchas personas siguen siendo extremadamente vulnerables".
    Los riesgos sanitarios, así como otros problemas, como la violencia, continúan plagando el país, especialmente en las áreas de chabolas, que están recibiendo menos asistencia que los centros urbanos y los campamentos de refugiados.

    En un detallado informe sobre la respuesta durante el primer año tras el terremoto, MSF dijo que la comunidad internacional debería haber mejorado su sistema de suministro de ayudas para que sea más eficaz, especialmente en un momento en el que los esfuerzos de recuperación se mueven hacia la fase de reconstrucción.

    La ONG médica gastó más de 104 millones de euros (131 millones de dólares) en Haití en los últimos 12 meses.

    Sin embargo, Naciones Unidas y el Banco Mundial señalaron la semana pasada que las donaciones escasean. Aunque los principales gobiernos prometieron destinar 2.100 millones de dólares a Haití en 2010, sólo enviaron 1.200 millones.
    Ya antes del terremoto se estimaba que más de un 70 por ciento de los haitianos vivía con menos de dos dólares al día, y la mayoría apenas tenía acceso a cuidados médicos, según las ONGs activas en el país.

    Gran parte de la infraestructura de Haití, incluidos oficinas centrales del gobierno y servicios de salud, quedaron destruidos el año pasado.

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  3. Luis GonzálezJan 11, 2011 02:40 PM

    ¡Qué terriblemente desgarrador es el egoísmo humano! Lo encontramos en todas partes pero en situaciones límite como las de países pobres, es aún más patente ese desgarro. ¡Qué impotencia! ¡Qué rabia!...

    Y pensar que lo que ocurre en Haití se solucionaría un unb mínimo de coordinación y de buena voluntad... Esto demuestra la tremenda degradación que produce el pecado en el ser humano. En consecuencia voy a decir algo quizás políticamente incorrecto: siento una gran tristeza por aquellos que se lucran con el mal ajeno. El pecado les ha llevado demasiado lejos. En contraste, Hernán nos habla de la dignidad de aquellos que sobreviven en la miseria.

    ¡Terrible enfermedad la del pecado! Allí, en situaciones límite, se hace más patente. En la parte rica del mundo es igual de salvaje, pero no es lo mismo luchar contra un despido improcedente que por dos euros para comer ese día.

    ¡Cuánto corrompe la naturaleza humana el pecado...! Por eso no vale lamentarse por los desastres -desgarradores, sí- de los egoísmos humanos lejanos. Los de aquí son primos-hermanos de los de allí.

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  4. No voy a repetir ahora, de nuevo, los datos de pavor, destrucción y muerte que, a lo largo de este año, los medios de comunicación, y el propio Hernán, nos han dicho que en Haití se vienen produciendo. Todo eso ya se sabe. Y el que no lo sepa, que entre en internet y busque, que encontrará lo que no se imagina. Y eso que, a fin de cuentas, ni probablemente en internet es posible encontrar toda la verdad de lo que allí está ocurriendo.

    Mi idea tampoco es ponerme ahora a ponderar lo malos que somos por causa de nuestro desinterés ante el dolor ajeno, concretamente ante la inmensa miseria de los pobres de esta tierra. El que es insensible ante el sufrimiento ajeno, aunque los muertos se levanten de sus tumbas y le echen en cara su insensibilidad frente a los males que soportan los desgraciados, seguirá tan insensible como antes. Al menos eso es lo que cuenta el evangelio de Lucas en la parábola aquella del rico y Lázaro. ¿Os acordáis?

    Por eso me parece que, aprovechando el aniversario de la desgracia de Haití, quizá a algunos lectores les pueda ayudar refrescar este asunto el recuerdo de una distinción elemental, que todos deberíamos tener siempre presente.

    No es lo mismo la “diferencia” que la “desigualdad”. La diferencia es un hecho. La igualdad es un derecho. Es evidente que todos somos diferentes: unos blancos y otros negros; unos sanos y otros enfermos; unos listos y otros tontos; hay mujeres y hombres, orientales y occidentales, etc, etc. Efectivamente, las diferencias son un hecho. Pero es capital meterse en la cabeza, de una vez por todas, que las diferencias no justifican las desigualdades. Porque cuando hablamos de iguales y desiguales ya no nos referimos a “hechos”, sino a “derechos”. Y si algo ha quedado claro, a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es que “todas las personas somos iguales en dignidad y derechos”.

    No pretendo argumentar este principio, aceptado por la comunidad internacional y pactado por la inmensa mayoría de los países del mundo entero. En lo que quiero insistir es en que el hecho de las diferencias nos sirve, tantas veces, como justificante (falso y engañoso) de las desigualdades que nos conviene mantener, para perpetuar así nuestros privilegios y potenciar nuestros turbios y oscuros intereses. Y además de todo eso, intentamos quedarnos tranquilos de conciencia echando mano del burdo argumento según el cual los pobres y los desgraciados sufren lo que sufren “por culpa de ellos mismos”: porque no son trabajadores, austeros, espabilados, virtuosos...

    De lo peor que hay en esta vida es el cinismo de los que se empeñan en defender su propia forma de entender la vida, aunque eso se haga a costa de la propia dignidad, de la propia honradez, y de la más elemental coherencia.

    Si lo pensamos en serio nos daremos cuenta de que, cada dos por tres, estamos haciendo el desplazamiento ideológico de la diferencia a la desigualdad. Y encima nos quedamos tan tranquilos. ¿Cuándo empezaremos (eso me digo yo a mí mismo) a ser honrados, honestos y consecuentes hasta la médula de nuestros propios huesos?

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  5. Juan Ramón, ¡te has dejado ver!

    "El que es insensible ante el sufrimiento ajeno, aunque los muertos se levanten de sus tumbas y le echen en cara su insensibilidad frente a los males que soportan los desgraciados, seguirá tan insensible como antes."

    ¡Qué tontería! ¡A veces las personas cambian! ¡Es un hecho!


    Un saludo y feliz año


    Macarra-Chungo

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